Eran entre las 7 y las 8 de la mañana cuando amanecimos realizando actividades habituales y cotidianas para después hacer un kit con un boxer negro, un albornoz y unas chanclas. Eso era lo que necesitábamos para ir a dónde íbamos a reunirnos con 400 personas más. Esta reunión a la que acudíamos personas para protestar contra la tauromaquia estaba organizada por Equanimal, con el apoyo de CAS y el respaldo de numerosas asociaciones, entre ellas Anima Naturalis.
Una vez llegué a la plaza me asustaron tantos furgones de policía, necesarios para protegernos ante el acto que íbamos a realizar hacia el que, por desgracia, mucha gente siente repulsa, miedo, enfado, ira... Cómo necesitaba relajarme me tomé un tiempo para tomar mi medicación y acercarme dónde estabas tod@s mis compañer@s. Resultó imposible permanecer sola mucho tiempo puesto que pasaron dos compañer@s por allí y me uní a ell@s para ir a hacer una comprita. Después regresé con ell@s y comencé a encontrarme gente conocida a la que saludar, abrazar, algun@s con l@s que charlar, otr@s en l@s que apoyarme por unos momentos y además con conocid@s me encontraba a desconocid@s que pasaban a formar parte de mi vida, al igual que otras centenas de personas a las que no conocí pero que forman parte de mi vida porque estuvimos juntos en le mismo lugar, a la misma hora y por la misma causa, que es la ABOLICIÓN de la TAUROMAQUIA.
Por mi parte el acto fue maravilloso, iba todo muy rodado, desde encontrar tu lugar para cambiarte de ropa hasta encontrar tu lugar dónde yacer, ibas siendo dirigida con cariño, amabilidad, respeto... por otr@s voluntari@s que decidieron no desnudarse, y así prestar la ayuda que necesitábamos para lograr una protesta maravillosa.
Una vez sentada, porque decidí no tumbarme, ya que había la posibilidad de llevar cartel y yo teniendo fibromialgia preferí esa opción puesto que es una situación que me genera menos dolores. Aún así los generó y eso llevó a mi cuerpo a un estado de dolor y de fatiga algo desagradable. El cual era ignorado en numerosas ocasiones por la enorme felicidad que suponía haber podido ser la voz de aquell@s que no pueden hablar del gran sufrimiento que padecen. Y por el cual me sentía ridícula al estar simplemente dolorida por mi enfermedad y por haber decidido libremente estar ahí, frente a ell@s que no eligen y que encima se enferman al ser elegid@s.
El resultado de todo esto es que cuando comencé a ver las noticias esta mañana sentí que realmente habíamos hecho algo, y que eso a mi me satisfacía de una manera indescriptible. Entonces entendí/mos ;) que ahí es dónde quiero estar, siendo la voz de los animales.
Gracias a l@s que habeis hecho esto posible, Equanimal, CAS y tod@s l@s voluntari@s.
El Miedo
Hace 6 años.

1 comentario:
Gracias por haber estado ahí, pese al dolor. Es muy hermosa la foto.
Publicar un comentario