martes, 5 de mayo de 2009

Instinto

Hay momentos en los que nuestros instintos puedes apoderarse de nosotr@s de múltiples maneras, por múltiples razones, con múltiples acciones... Para mí uno de los momentos más agradables que he vivido se ha producido dando rienda suelta a mis instintos, guiados por alguien, controlados por mí, saboreados por amb@s...

Pasaba de media noche en una noche en las que se prefiere no dormir para disfrutar de alguien que comparte esa noche contigo. Las palabras salían de nuestras bocas de manera sencilla, dócil, serena... a veces con pena, otras con alegría, otras con satisfacción, otras con deseo... recibiendo comprensión por parte de quién escuchaba y transparencia por parte de quién hablaba. Esto generó un ambiente perfecto para que alguien decidiese soltar sus fantasías poniéndolas en práctica.

Estando en la cama con nuestros cuerpos poco visibles debido a la falta de luz, que decidimos no solucionar, comenzamos a establecer contacto mediante la voz y el tacto. El tacto iba generando determinadas emociones y como consecuencia se producían actos que a veces iban acompañados por la diferenciación de la voz. Durante unos instantes estamos en el estado inicial pero poco a poco se va imponiendo, para quedarse, el estado conseguido después de establecer contacto.

Una vez que habíamos conseguido ese clima de amor, seguimos amándonos de múltiples maneras en las que salieron nuestros instintos provocados primero por un@ y luego por otr@. Las maneras eran muy agradables y consistían en hacer que el/la otr@ percibiese sólo con determinados sentidos, aislando así el resto de percepciones y consiguiendo muchísimo más del sentido elegido en cada ocasión. Poco a poco se fueron uniendo esos sentidos de una manera lenta y suave, que iba generando muchísimas sensaciones. En mi caso llegué a emborracharme con tantas emociones y todo parecía estar envuelto de bienestar, placer, desinhibición...

Esto nos conducía a la búsqueda de un animal que encajase con las sensaciones percibidas y con el que te identificases en ese momento. Una vez descubierto tocaba ponerse en el lugar de ese animal, olvidando el sufrimiento que sabemos que padecen y centrándonos en la fisionomia. Comenzamos por emitir los sonidos propios de esos animales, después le añadimos un tipo de respiración, un movimiento característico y pasamos a usar todos nuestros sentidos que habían estado contenidos desde el principio de todo esto, para generar una mayor concentración y cierta acumulación de placer.

En medio de esta experiencia, interpretamos más papeles pertenecientes a distintas reacciones de los humanos por su edad, su situación social, preferencias, carácter... Poco a poco fuimos calmando nuestras ansias de placer y lentamente íbamos saliendo de esa situación tan maravillosa, que dio paso a otra situación igual de maravillosa.

A pesar de que haya pasado el tiempo, la situación maravillosa quedó en el recuerdo y cuando hay contacto entre ambas partes de la manera que sea, se ve rodeado por las emociones de esa situación. Lo cual hace muy placentera la comunicación entre amb@s a la vez que proporciona cierta satisfacción por lograr mantener en el tiempo unas emociones tan fuertes y especiales.

Esto va dedicado a quién lo compartió conmigo.

Te quiero!

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