Llega el otoño y con él los vientos, las nubes, la lluvia, el granizo, la nieve. Además vienen también sensaciones diferentes a las vividas durante el verano. Una de ellas es muy curiosa porque resulta muy placentera siendo de lo más simple. Se trata de algo que much@s hemos sentido más de una vez. Es una sensación agradable, tierna, dulce, satisfactoria, deliciosa, divertida, placentera... y como no de bienestar, incluso podría ser de felicidad. Se produce en días en los que el cielo está gris, hace mucho o poco frío, puede llover o no, tal vez sale algún rayo de sol o tal vez hay un viento muy fuerte. El lugar dónde se experimenta esta sensación es variable pero ha de estar dentro de una casa. Para experimentar dicha sensación además debemos poseer una manta, edredón o algo similar. Lo que debemos hacer es lo siguiente, en primer lugar buscamos un sitio cómodo para tumbarnos, taparnos hasta las orejas y escuchar o ver el tiempo que hay fuera de la casa. Mmmmm... este fin de semana seguro que tiene algún momento propicio para disfrutar de tan maravillosa sensación.
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