Ayer tuve de cenar una suculenta crema de setas con setas caramelizadas. Es sin duda la mejor comida vegana que he probado. Las setas no eran unas setas cualquiera, eran setas recién seleccionadas en algún bosque gallego por mi pareja Serxio. A la captura de tan preciado manjar le acompañó su hermano Anxo, que dicho sea de paso es cocinero, así que fue quien se encargó de preparar ese manjar. Mmm, me estaba relamiendo ahora mismo al pensar en el plato que cenamos anoche. De verdad que era una delicia, cuando llegaba a la boca acariciaba la lengua para darle una variedad de sabores perfectamente combinados con una textura suave y fina, cuyo sabor general era de setas potentes pero suaves a la vez. Si esa cucharada llevaba setas caramelizadas era una combinación de contrastes en las texturas y en la potencia del sabor que generaba en la boca una especie de explosión de sabores y texturas. Ya no aguanto más, me voy a la nevera a comerme lo poquito que sobró de ayer. Por cierto, gracias a Serxio y a Anxo!
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