martes, 5 de mayo de 2009

Crema de cereza

Estaba siendo uno de los mejores días de mi vida, la compañía era maravillosa, el ambiente era cálido, lento, encendido, interesante, excitante, sonriente... Entre tanto bienestar no parecía posible que hubiese algo que generase mayor bienestar, pero sí que lo había.

Desde el primer momento que me encontré con la que iba a ser mi compañía a partir de ahí sentí que el bienestar había aumentado considerablemente. Mi corazón estaba intranquilo, al igual que mis piernas que me temblaban como si fuesen dos palillos sujetando una casa. Pude percibir una sensación de amplitud de color blanco que nos envolvía y me llevaba a un estado de ensueño.

En cuanto pude estar a solas con mi nueva compañía mi instinto salió a la luz y mis labios buscaron los suyos para poder besarlos. Las miradas antes, durante y después del beso fueron algo tan especial que es indescriptible. A partir de ahí todo estuvo rodeado de amor, cariño, alegría, ilusión, compenetración, compañerismo, transparencia, confidencias, confianza, satisfacción, placer, sabores, olores, sonidos, texturas, imágenes captadas para la eternidad en mi cabeza...

Cuando pude probar de los dulces labios de mi compañia una deliciosa crema de cereza con algo de picante, creí enloquecer del bienestar tan grande que sentí, por el sabor, por su textura, por sus maneras, por su mirada, por su apetito, por estar ahí en ese preciso instante juntándome con una de las mejores compañías que he podido tener.

Ésta compañía me acompaña cada día al recordarla, llena de luz mis momentos oscuros, empapa mi sexo cuando pienso en ella, me regocijo al imaginarla feliz y sonriente, su sonrisa es como el sol de la mañana, que nos despierta de un sueño y nos hace entrar en otro aunque estemos despiert@s.
Espero que así tengas respuesta a una pregunta que creo que me hiciste, es la siguiente:
"¿Cómo me puedes querer tanto?

Deseo que nos sigamos encontrando, descubriendo, compartiendo, amando, gozando...

Recuerda ese círculo que pinté en una parte de tu cuerpo y estaré contigo ;).

Te quiero!

domingo, 3 de mayo de 2009

Cuerpos

Al encontrarnos con otros animales por primera vez el sentido que creo que usamos en primer lugar es la vista, si es que la posees claro. Con éste sentido percibimos formas y colores que al ser procesadas nos generan emociones, y esas emociones nos generan pensamientos, actos... Para mí si se producen actos, el primero de ellos sería la palabra, seguido del acercamiento corporal.
Este pequeño proceso es distinto según el animmal y la especie a la que pertenezca. Por ejemplo un@ de l@s gat@s con l@s que vivo, Mora, creo que usa como primer sentido el olfato. Incluso antes de encontrarse con otro animal, el/la parece haber tenido ya percepciones por el olor que percibe del/a otr@. Una vez que se encuentra con otr@s utiliza la vista pero sigue priorizando el olfato como medio de reconocimiento ante lo que está observando. Después de procesar esa información piensa, actua... y uno de sus primeros actos cuando se relaciona con human@s es el acercamiento corporal.
Los cuerpos nos proporcionan muchísima información, ya sea visual, sonora, táctil, olfativa, gustativa; en base a cómo procesemos esa información cada un@ de nosotr@s identificará lo percibido de una manera distinta, puesto que las vivencias son únicas para cada un@ de nosotr@s. Esto genera que las vivencias compartidas se "vivan" de manera diferente para cada una de las partes, lo cual puede llevar a un enriquecimiento mucho mayor de cada un@ de nosotr@s si somos capaces de percibir lo que el/la otr@ está experimentando. Ya sea porque se comunica de manera sonora o de manera corporal, la cual nos puede decir mucho si pasamos tiempo obervando a l@s que nos rodean.

viernes, 27 de marzo de 2009

Desnudos a favor de las focas

Desnudos a favor de las focas

Un texto muy interesante!!!

Mush roamer


Mush roamer , originalmente cargada por andressolo.

Foto realizada por Andressolo, podeis ver más fotos suyas en su flickr, que es este:
http://www.flickr.com/photos/andressolo/

Espero que os gusten!!!

jueves, 19 de marzo de 2009

Cuestión de juicio

Hoy me apetece hablar de la facilidad que tenemos para juzgar los actos de otras personas, incluso nos atrevemos a juzgar sus pensamientos o sentimientos. Es una conducta que observo en mí y en el resto de animales humanos con los que me relaciono o que tienen alguna relación conmigo, aunque sea vivir en el mismo pueblo. Es curioso que tod@s decimos no juzgar a l@s demás y si nos parásemos a pensar lo hacemos en muchos actos de nuestra vida diaria, algun@s más que otros está claro e incluso algun@s consiguen no hacerlo casi nunca. Lo cual no les libra de ser juzgad@s por su entorno social, laboral o familiar. Creo que juzgamos a los demás para obtener cierta superioridad aunque sea sólo en nuestra mente. Me he sentido juzgada en muchos momentos de mi vida y eso me ha convertido en una persona demasiado débil que cedía ante esos juicios casi todo el tiempo, culpándome por no ser una persona perfecta para quien me juzgaba. Dependiendo de quien fuese y de su manera de emitir los juicios me afectaba en mayor o menor medida. He pasado mucho tiempo haciendo lo que los demás esperaban de mí y eso me ha descuidado hasta tal punto de obviar que tengo problemas bastante serios físicos y psíquicos. En estos momentos entiendo el daño que generamos con nuestros juicios a las personas que nos rodean y lo que es más importante entiendo que la manera en la que comunicamos esos juicios a l@s demás es decisiva para que resulte algo sobre lo que la otra persona reflexionará o algo que le generará un rechazo brutal hacia el tema y hacia nosotr@s. Es posible que no me llegue a librar de lo que me importen los juicios de los demás, pero estoy segura de que es algo que cada día me afecta menos, al igual que cada día trato de juzgar menos.
Creo que quién más te juzga es quién más se juzga a sí mismo.

jueves, 12 de marzo de 2009

Dolor

Hay muchas clases de dolor, pero podemos dividirlos en dos grandes grupos, los dolores físicos y los emocionales. Vivo el día acompañada de unos y otros. Los dolores físicos son constantes, algunos días se lllevan mejor y otros peor, pero se llevan. Algunos dolores emocionales son casi imposibles de llevar y te superan. Recuerdo pocos días de mi vida sin tener alguno de ellos, una porque la fibromialgia rara vez me deja descansar y otra porque mi cabeza tampoco lo hace. Lo peor de todo esto es que hoy me he dado cuenta de que a pesar de tanta medicación sigo teniendo días horribles tanto en el plano físico como emocional. Entiendo que todo tiene un proceso de adaptación pero estoy cansada de tomar antidepresivos, analgésicos y ansiolíticos; y seguir igual. Una porque estoy metiendo mucha mierda en mi cuerpo, incluso algunas crean una dependencia brutal y otra porque veo que es lo que me espera para el resto de mi vida. Mis dolores emocionales también están conmigo casi todos los días, aunque ha habido momentos que los he reducido bastante, después vuelven los mismos y son devastadores. Hay muchos que nunca se van de mi cabeza y saltan con cada cosa. Llevo bastante tiempo sin escuchar música porque me hunde demasiado, tampoco puedo leer libros porque mi cabeza no para quieta, veo series de dibujos animados porque no hay que prestarles demasiada atención y cuando las que veo que no son de dibujos le doy para atrás mil veces porque mirándola me pierdo. Con este panorama cada día me cuesta más ponerle algo de ilusión y ganas a la vida, una porque no las tengo y otra porque ya no se de dónde sacarlas. Es increíble lo que me agota la vida y lo que me agota vivirla para encontrarme siempre con lo mismo. A ver si el dopaje de hoy hace efecto y ya me duermo pronto, que suelo tener buenos sueños y aunque sufra si tengo algún mal sueño, al despertarme por lo menos me encuentro con que es algo desagradable que creo que no me ha pasado.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Historia de Bugs Bunny

Bugs Bunny era el nombre que decidieron ponerle dos prim@os, Sara y Mateo, a un conejo que pasó con ell@s varias semanas. El día que se conocieron los tres era un día lluvioso de otoño en el que los niños iban a casa de la abuela para poder jugar en el patio sin mojarse. La verdad es que pasaban mucho tiempo allí, se podría decir que 350 días al año veían a su abuela, incluso los fines de semana se quedaban allí a dormir en lugar de ir a casa de sus padres. Ese día era por semana y en cuanto terminaron de merendar apareció su tío Juan con un conejo que llevó para el patio trasero de la casa. Le hicieron una caseta en la que metieron una manta y agua y comida en recipientes grandes para que comiera y bebiera cuando y cuanto quisiera. ¡Qué suerte tenía Bugs!, pensaron Sara y Mateo, todo el tiempo jugando, lejos de l@s mayores, con su propio rincón, comida, bebida, sin horarios para nada...

Durante unos días iban a verle pero Bugs no se acercaba mucho hasta que un día le llevaron una zanahoria, desde entonces cada vez que algun@ de l@s niñ@s entraba le llevaba un trocito y así estaba con ell@s. Pasaron los días y uno de ellos no encontraron zanahorias en casa, así que no sabían si Bugs jugaría con ell@s. De todos modos decidieron entrar a verle aunque con pocas esperanzas y para su sorpresa Bugs Bunny jugó con ell@s como cualquier otro día. Mateo pensó que seguro que lo hacía porque también le gustaba jugar con ell@s, y Sara se dio cuenta de que cuando ell@s no estaban Bugs se quedaba solo por eso no le importaba la zanahoria, sólo quería divertirse. Era como cuando te castigaban, no es lo mismo estar tú sol@ en tu cuarto que estar castigad@ con otr@s.

Siguieron pasando los días y Bugs había crecido mucho, los niñ@s pensaron que era porque estaba comiendo bien y era feliz allí. Aunque les extrañaba que jugase menos y estuviese menos con ell@s cuando iban allí a pesar de que ahora siempre llevaban una zanahoria entera.
Un día llegaron a casa de la abuela y fueron a verlo pero no estaba, les dijeron que se había escapado. Esto había sido la misma semana en la que hubo conejo para comer el sábado.
Sara no comió carne porque no le gustaba comer carne, comía patatas, arroz, pasta, verduras, legumbres, fruta, algunas galletas y soja tal y cómo hacían sus padres.
Mateo sí que comió conejo porque le encantaba la carne, de lo que sus padres estaban muy orgullosos porque decían que comía muy bien al comer de todo.

Pasaron unos meses y amb@s descubrieron que el conejo de ése sábado era Bugs Bunny.
Sara se dio cuenta de que se había alimentado sin la necesidad de matar a un amigo al que quería mucho y con el que disfrutaba jugando.
Mateo decidió no comer ningún alimento que causase sufrimiento a cualquier especie animal porque se dio cuenta de que tenían sentimientos, disfrutaban de estar en libertad, de la comida, de la compañía... al igual que hacían él, su prima Sara y cualquier otr@ animal human@ que conocían.