martes, 6 de abril de 2010

Esperada recuperación

Durante los meses de verano decidí dejar de tomar la medicación para los trastornos mentales-emocionales y físicos que "padezco". Eso supuso comerme un monazo increíble puesto que uno de ellos era un opiáceo. Durante un tiempo me sentí liberada pero poco a poco mis miedos, inseguridades, paranoias... fueron ocupando mi cabeza. De una forma bastante sigilosa el pesimismo o negatividad o como cada uno quiera llamarlo, se instauró en mí. Yo estaba totalmente despistada, no analizaba mis pensamientos demasiado, a pesar de que estaban empezando a generarme malestar. En cuanto tuve la primera crisis nerviosa, analicé la situación y pronto reconocí el estado en el que estaba. No era desconocido para mí, puesto que había vivido así toda mi vida. Entonces comencé a medicarme de nuevo, regulando la medicación con la psquiatra. Ésto fue en noviembre y desde entonces he pasado una serie de malestares bastante desagradables, que ha afectado a mi entorno, amigos, familiares, conocidos... La fobia social que para mí deriva de la grandísima inseguridad en la que me vi envuelta y de la que todavía no me he desprendido, me llevaron a perder contacto con todos, excepto Mojo, Mora y Serxio, quienes vivían conmigo. Ellos quizás se llevaron la peor parte, al verme mal, sin jugar con ellos, gritando...
Ahora voy estando algo mejor, poco a poco voy volviendo a relacionarme, a jugar, a sonreír, a perder la verguenza, a ilusionarme, a querer hacer... Incluso estoy empezando a fortalecer algo mi cuerpo con el fin de poder caminar por el monte o la playa, pasar días enteros haciendo fotos, escribir... Además mi cabeza me vuelve a permitir observar cosas y plasmarlas en textos, fotos o en simples pensamientos.
Agradezco a todos aquellos que sois mis amigos, que lo sigáis siendo a pesar de no tener ni idea de lo que pasaba.
Agradezco a Mojo y Mora haber estado dándome todo su amor y cariño. Al igual que ellos, Serxio también ha estado ahí y quizás sea el que más ha sufrido y al que más le ha costado toda ésta situación. Por eso no sólo se lo agradezco, le digo también que lo admiro como persona y amigo.
Ahora el más grande de los agradecimientos va para mí misma, porque he comprendido muchas cosas en éste tiempo, la más importante de ellas es que aunque las medicinas no curan los problemas, en casos cómo el mío son necesarias para poder solucionar los problemas, incluso para que no aparezcan algunos.

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